viernes, marzo 4

Quédate.

Quédate a mi lado, no te vayas aún, quédate aunque sea unos pocos instantes, ¿Te parece bien en lo que se calienta el agua para el café? ¿O tal vez el tiempo que me tarde hoy en improvisar tu cuento antes de dormir? ¿Qué tanto puede ser quedarte los instantes necesarios hasta que nos sorprenda la mañana?.

Y cuando el alba nos alcance, despertemos a recolectar el roció suficiente para cebar un buen mate, escoge la flor más bella y colócala en tus cabellos, busquemos un buen pretexto para no soltarnos la mano, inventemos algún verbo para quitarnos el hambre, y de pronto en un momento, nos demos cuenta que el sol está por irse, y la luna ha venido a verte, celosa de que ya no le presto atención desde que te vine a descubrir.

Cuando la oscuridad nos haya cubierto, y la ultima estrella demorada titile al ritmo de tu latido, déjame convertirme en tu Sheherezade, e inventarte todas las noches otro cuentos, una noche, una y mil noches más, para que nunca te me vayas.

domingo, febrero 27

Regresar.

Las cosas jamás suceden como las pensamos, tenemos más desarrollada la capacidad de "imaginar" que la de "accionar", y creemos que el tiempo pondrá todo en su sitio adecuado sin siquiera necesitar de nosotros.

Eso le ha pasado a mi pequeño blog.

Dejé de escribir sin razón alguna, y me prometí no volver a pararme frente a esta página si no era con la más grande de las historías. Pudiera mentir platicando de grandes viajes, o de cuentos escritos como "botellas al mar" en algún sitio. Pero no es cierto.

Uno nunca deja de escribir, sólo deja de plasmarlo en papel.

Sin ovación alguna, y con el texto más rápido que jamás haya escrito, aquí ando. Lo único nuevo que encontrara es que ahora caminaré por aquí en calzones, como quien se siente en su casa.

Pasé y disculpe el tiradero.

lunes, noviembre 1

Miedo

Amigo, aquí me tienes, apunto de escribir nuevamente. Y no es que se me haya olvidado, pero creo que hay tiempo para todo, para arrancar y para derribar, para edificar y para plantar, y también, ¿por qué no?, para aprender y para escribir.

Pero he decidido romper este desierto sin letras, porque hoy me es imperante contarte algo.

Los ojos se me hicieron agua.

Hoy, a mil millas de donde tu estás, he recordado de donde vengo, alguien comenzo a cantar "... Y si Adelita se fuera con otro..." y la piel se me erizó, celebraban el día de muertos, sin saber que yo vengo de allá huyendo del hecho de que ya no es día de muertos, sino años con muertes injustas.

Si me preguntas exactamente que sentí, creo que no podré contestarte. Se me inflamó el pecho al oír la palabra México, pero también me menguaron las ganas por continuar. Aquí hay gente de todos lados del mundo y es triste saber que nos ven como un país ingobernable, donde la anarquía es la moneda en curso y donde sólo los afortunados sobrevivimos a tanta violencia.

Amigo, se me quiebra la voz al confesarte que me duele mi país, toda la sangre que se ha derramado sin causa alguna, me duele nuestro amigo, me duelen las cosas que nos han quitado y ni cuenta nos hemos dado, la capacidad de asombro que extraviamos, nuestra inhumanidad al contar las muertes por miles en lugar de contar los sueños que no se cumpliran, por las familias que crecen mutiladas, por los hijos que nuestra generación entregara.

¿Qué le diremos a Dios que hemos hecho con nuestra libertad?

Porque si fuéramos libres, no tendremos miedo.

Miedo... ¿Recuerdas que en nuestro ultimo café tratamos de definirlo? Pues hoy es lo que siento.

El miedo es tan similar al amor, a la soledad, a todas esas cosas que nos sobrepasan y que no entendemos. Pero que tenemos que aprender a utilizar como aliados, como punto de partida para loar a Dios. El miedo que hoy siento es uno de mis motores para volver, para enfrentar aquello que es inmenso ante mi pequeña humanidad, para poder regresar y entregar todo, hasta lo que no tengo aún, para enorgullecer al lugar al que pertenezco y que Dios me ha dado como obsequio para engrandecer, para defender.

Porque yo crecí con una frase que ahora tiene demasiado sentido...

"El cielo un soldado en cada hijo te dio..."

domingo, septiembre 26

Una Tregua

Te propongo una Tregua dentro de la guerra que a diario es vivir, una pauta en la que tú solamente me das tus días malos, en los que no hay Fe, los días en los que las ganas amanecen nubladas y el frío te abraza sin escucharte, coercitivo y necio.

Yo he aprendido que no debo ofrecer lo que no tengo, aún cargo deudas con un pasado que no le concede el indulto a lo que algún día ofrecí. Entonces sólo ofreceré lo que tengo por certeza que poseo. La voluntad para quererte, y las fuerzas para sostenerlo

Te Quiero disimuladamente, sin hacer uso de mi libertad para no hacerlo, Te Quiero silente, en lo diario, Te Quiero y ruego tener tu carcajada por melodía y robarte sonrisas con la más grande de las alevosías.

Déjame ser quien te acompañe a los sitios que has de volar cuando descubras la inmensidad de tus alas.

La Tregua donde me das todo lo que te estorba, no como limosna, sino para que lo renueve.

La Tregua en donde yo Te Quiero, y un buen día te sea imprescindible.

miércoles, septiembre 22

Entrañarte

Si existe algo que quiero/deseo/espero de todo lo que está por venir, es el no extrañarte, ni siquiera un poco. Extrañarte sería una estupidez dada la circunstancia que es no tenerte, una estupidez y un acto innecesario, al hacerlo me desgastaría la voluntad, y la fe, esa me quedaría en girones y harapos.

Y en este punto imagino que piensas que soy un egoísta, pero no, todo lo contrario. Mejor te invito a vivir aquí, conmigo, y en lugar de extrañarte mejor te entraño, sí, así de absurdo te lo digo, te llevare en mis entrañas, en cada paso de los que dé ahí iras tú, como fiel acompañante, cada sueño lo consultaré con el espacio en donde no estás (pero debieras) y es ahí donde existirás y en el sitio donde existas te querré (para siempre).

Entiéndeme un poco cuando digo que si te extraño me mutilas, pero si te entraño somos dos contra el mundo que nos queda por vivir.

martes, agosto 31

Sálvame de los lunes.

No es que te extrañe todos los días, en realidad mucho tiempo ni siquiera te recuerdo, pudiera mentir y decirte que te entraño y te llevo a todo momento conmigo, pero no es así. Nunca me has sido necesaria para vivir, y es por eso que eres un lujo que aún no encuentro el momento para permitírmelo.

Te quiero de una manera distinta, pero te quiero. Tal vez sólo para salvarme del lunes que tanto repudio o para sanarme la rutina, el caso es que tu mano siempre me provoca, y tu voz diciendo "te quiero" me robara por siempre una sonrisa.

Existo, pero no te lo debo, lo descubro a tu lado, cuando el aliento lo sostengo deseando que fuera natural este suspiro. Hay latidos que deseo que te pertenezcan, pero en el instante que ponga algo de mí en ti, en ese momento, lo nuestro valdrá madres.

sábado, agosto 28

Héroes

No nací el día en que lloré por primera vez, nací el día que comencé a parecerme a lo que quiero ser.

Y es ahí donde comienza el capitulo más hermoso de mi vida. Ustedes.

No existe sitio en mi habitación que no huela a sus recuerdos, ni libros en mis estantes con las letras suficientes para escribir todos los sueños que ustedes tienen por delante, cada cicatriz de lo que hoy me hace fuerte la sané a su lado y las arrugas en mis mejillas es culpa de las carcajadas que me provocan a cada momento.

Las historias que he de contar a mis nietos seguramente tendrán sus nombres, cada héroe valeroso o princesa hermosa, un mago astuto o el amigo fiel, venciendo lo imposible, terminando las batallas heridos pero con una sonrisa, no habrá quien los detenga; dragones gigantes e incautos, paisajes desolados, demonios con inútiles artimañas, todo será vencido por ustedes. Mas vencer lo gigante no será su más grande acto heroico, sino vencer lo pequeño, la capacidad diaria de hacer lo ordinario extraordinario.

Ya veo a los pequeños con los ojos fijos al escuchar mis historias, con la boca inmóvil y entreabierta mientras yo con mis canas les sonrió y entre sorbo y sorbo de café les juro que esos Héroes sí existen, y cuando note en sus caras y sus juegos que sueñan a ser como ustedes, sabré que habrán heredado del abuelo, la eterna admiración por mis amigos.

Son la constante de mi vida y el deseo de un futuro compartido, pero hoy, hoy siento que son el mejor presente que Dios pudo obsequiarme.

No nací el día que llore por primera vez, sino el día que comencé a parecerme a lo que siempre desee, nací el día en que deje de vivir, y es Él quien vive en mí, el mismo que hoy nos reúne y me da vida para decirles:

Gracias eternas.

domingo, agosto 8

Solicito Abogado.

Encontré en una caja un papel firmado con tu nombre que decía: “Siempre estaré aquí para ti…”

La sonrisa se me dibujo al notar tres puntos suspensivos en el lugar donde debiste poner un punto final que concluyese esta historia, tres puntos que dejan algo abierto, algo por agregar, una palabra, un condicional, un juramento, o el inefable “Te Amo”.

¿Y si hoy me presentara a tu casa, con ese papel firmado por ti, como contrato pugnable, exigible a la brevedad, pidiendo sólo el pago a mi derecho a ser amado por ti?

En tu defensa puedes argumentar el vencimiento del contrato omitiendo la palabra “siempre”, puedes decir que está endosado a alguien que ya no existe porque desde que no estas tú no encuentras en mí mas que sombras y retazos del hombre que amaste, me pudiera perder a tu lado entre alegatos y tecnicismos, sólo para pasar tiempo junto a ti, inventaría algún pretexto que alargara el proceso, y al encontrar falta de juicio en mis fundamentos, se dictaminaría sentencia en mi contra: el exilio.

¿Quién diría que limpiar mi cuarto tiene consecuencias legales?.

jueves, julio 29

Jaula de palabras

Perdóname, si hay días que no tengo nada que decir, y no deseo contarte nada, más que los lunares de tu espalda que aún son territorio reservado para otro más afortunado que yo. Mientras yo le escribo un cuento a la niña que te habita y me cautiva, él le platica un cuento a la mujer para llevársela a la cama. Cuestión de gramática, o quizá de suerte.

El caso es que no estás aquí para quererte, sino allá para querer, que este juego de palabras de nada me sirve cuando a ti poco viene a interesarte este caballero que da hasta la cabellera por la dama que en ti habita, por la monja detrás de tu habito, por el habito y costumbre que es quererte disimuladamente.

Uno cantando para calmarte, el otro para encamarte, dueña de mis rezos y de mis besos no tengo para obsequiarte más que la simpleza de un presente, mis bolsillos rotos donde va de fe y estas letras, que suenan disonantes, desafinadas, cuando las canto solo en Mí.