martes, mayo 4

El Cielo que Compartimos

Sé que sigues aquí, que aun sigues de este lado de la eternidad, compartiendo el mismo cielo conmigo.

Nadie supo de ti por minutos. Luego esos minutos rutinarios se fueron acumulando en horas. Las cuales inclementes se reunieron para formar días, días sin luz en los no hay tregua para esta guerra, y en los que hasta el mismo sol te ha estado buscando negándose a salir por la mañana, y el cielo (que estoy seguro compartimos), en analogía con nosotros ha llorado, formando la primera lluvia del año.

Quisiera convencerme de que lo que vivo (si a la incertidumbre se le permite llamarse vivir) es solo un mal sueño, pero no me lo permitiré, sería justificar mi cobardía en los instante en que necesito estar despierto, atento ante cualquier detalle que ayude a saber en donde estas. Cierro los ojos, tratando de estudiar segundo a segundo las últimas noticias que sé de ti, con la esperanza de haber omitido algún detalle, alguna frase dicha intencionalmente al aire, que me salvara de esta abismo de no encontrarte.

Y en medio del ruido habitual de la ciudad que ajena a lo que te pasa sigue su rumbo (mientras mi mundo tartamudea en espera de ti) escucho una voz inconfundible, la de aquel Amigo que tenemos en común, la de El Amigo que nos reunió un buen día y hoy es más cercano a ti que tu propia sombra, la voz que ha sido la delgada línea antes de cruzar hacia la locura, y que entre tanta angustia solo tiene una palabra para mí: Confía.

Y esa palabra me basta.

En la noche, camino como intento vago por hacer algo, para calmar las ansias y sentirme útil, paso a paso te traigo a mi mente, y mientras ruego a Dios por ti (y por nosotros) cuento las estrellas, una a una las voy numerando, descubro que siguen siendo las mismas que la última vez que te vi, y me es inevitable sonreír al saber que no hay ninguna nueva.

Qué sigues aquí, compartiendo el mismo cielo conmigo.

P.s. Vamos, te estoy esperando, y jamás me has quedado mal.

miércoles, abril 28

El oficio de pensarte

No se requiere profesar un credo para saber que donde estoy parado es el mismísimo infierno.

Nunca creí que mis demonios pudieran derrotarme tan brutalmente, no sabes lo que fue aquel instante en el que desee con todas mis fuerzas que mi valentía fuera franqueable, buscando sacar fuerza de un cuerpo que ha venido a menos, encontrar la Fe desde un sitio en donde es ilusorio creer.

Y toda esta catástrofe inicio con un simple acto del cual no medí consecuencias: Volver a pensarte.

Se me ocurrió la pésima idea de recordarte, un segundo. Un segundo dentro de los miles que consumo sin ti, tan fugaz como una estrella que deja de brillar, un segundo que me permití extrañarte, justo antes de comenzar a soñar con la pequeña (pero existente) posibilidad que aun estuvieras en esa acera en la que mi inmadurez te dejo llorando, esperando al hombre que hoy soy.

Entreabrir este amor por ti, volver a conjugar un “nosotros” le da en la madre hasta el mejor de los olvidadizos, devuelve condensado en un sólo suspiro todo el aire que me ha venido asfixiando sin tu aroma. Te pensé a raudales, en cantidades industriales y ni siquiera por eso encontré compasión, la añoranza no minimiza el dolor, no otorga precio de mayoreo.

Entonces decidí consumir lo que queda de ti, de hidalgo, en una sóla dosis (que me habría sido menos dolorosa con tequila, dañando el hígado para curarme el corazón), ser frontal ante lo que significas para mí, y dejar de negar que te extrañe. Te encontré en el café de la mañana, en la sonrisa coqueta de la estudiante que esperaba el camión, fui perdiéndome entre realidad y el deseo, entre la línea del desearte y el necesitarte, y al momento de cruzar esa línea, la gente comenzó a preguntarme que sí me sucedía algo, yo solo atine a decir tu nombre.

Tú eres lo que habitualmente me sucede. Por lo que ahora además de trabajar y estudiar, tengo el oficio de pensarte.

P.s.1 Ya estoy dado de altaen el seguro social, y requiero pocas prestaciones.
P.s.2 Por el sueldo no te preocupes, yo me cobro.

domingo, abril 25

Lo que ya no fuimos

¿Cómo logras dormir después de haber traicionado?

Ante los demás has logrado fingir, y para los que te rodean en tus actos existe bondad, ganas de hacer el bien, a veces torpe, a veces certero, pero siguen confiando en ti.

La gente en tu rededor va y viene, y sus opiniones junto con ellos. Algunos te tratan con desdén, otros por miedo se han ido alejando, pero en ti, existe la soberbia de que aun no logran entenderte, que después, revestido del éxito que crees tener por futuro, regresaran, pidiendo las disculpas que a ti se te han olvidado pedir hoy.

Todo esto es comprensible, cuando te has creado una burbuja de falsedades, cuando en tu pecho inflado no existe espacio más para otras personas, cuando la realidad en la que vives es tan desvirtuado, que justificas cada uno de tus actos, inculpándote con esa misma justificación innecesaria.

Pero en lo secreto, cuando sólo tienes por testigo el espejo, tú sabes que no es así, que en tus obras existe un doble fondo, que tus mentiras han logrado engañar a todos, a todos incluyéndote, que tú mismo eres víctima y victimario en tu juego mental.

La inercia te ha devorado, te ha alejado del sitio al que pertenecías, y te ha exiliado a un lugar donde estas solo, donde no habita nadie más que tú, Aquel que te creo, y el otro que te ha llenado de soberbia el corazón, de lujuria la entrepierna, de deseos de poder las entrañas.

Y es en este lugar de la historia donde ya no entiendo la trama.

En qué momento logras extraviarte, cuando tenías tan fija la meta, ¿cuándo viraste hacia otro lado y cambiaste de sueños?, ¿cómo logras vivir día con día si de lo que eras antes ya no te queda ni tú mismo?

¿Por qué decidiste traicionar nuestra promesa, de que más delante en el camino nos volveríamos a encontrar? ¿Por qué me dejaste varado aquí, esperando a alguien que ya no existe?

Tú eres ese alguien con el que después de compartir mis sueños, hoy sólo comparto lo que ya no fuimos.

¿Cómo logras dormir después de traicionar? ¿Cómo logras vivir después de traicionarte?

jueves, abril 15

Crónica de un nacimiento anunciado

Abril 14 9:21 am

El trino del gorrión fue distinto hoy, me conto de historias celestiales y de esperas que habían de terminar, de amores con aroma a bebe.

Me conto la noticia que circulaba en el paraíso, que Dios se desprendía de un pedazo de cielo, para ponerlo en el lugar exacto donde se necesitaba. Los ángeles presurosos daban los últimos detalles al papeleo que había tardado nueve largos meses. Mientras serafines recibían atentos una lección de cómo cuidar bebes por parte de la bisabuela, quien silbando había dormido a la pequeña para que descansara antes del gran viaje.

El Arcángel Gabriel, portador siempre de buenas noticias, ensayaba frente al espejo la voz del doctor, y repetía incesante su guion en esta historia –Felicidades, Es una preciosa niña.- En tanto los Querubines, los pequeños de la casa, empacaban ya los juguetes que la niña había dejado regados por doquier, guardaban las risas, la franqueza, la honestidad y todos los abrazos que siempre la acompañarían, y lo colocaban ordenadamente en el neceser hecho con polvo de estrellas.

Rafael no paraba de dar instrucciones precisas a los ángeles plomeros, explicándoles que hoy tendrían mucho trabajo, habría que reparar la infinidad de goteras de lágrimas en la familia, mientras los ángeles pintores hacían bocetos de las mejores sonrisas a dibujar hoy.

En tanto el Tío, con la sonrisa más grande jamás vista en el Reino de los Cielos, entregaba a la cigüeña su regalo más preciado, y al besarle la frente, juraba que siempre velaría sus sueños.

El ángel de la guarda de la pequeña, acercándose a Dios le pregunta:
-Padre, ¿por qué esa sonrisa tan grande?-
-Por que hoy regreso a la tierra la dicha que hace un año tome prestada-

Y una lagrima rodo de la mejilla de Dios.

Vamos Princesa, hoy es un buen día para nacer.

miércoles, abril 7

Acaso ocaso

Hasta el día más perfecto tiene un ocaso, termina, sin siquiera notar cuando la luz se metió, en que momento se nos terminaron los matices, y nos quedo la soledad de una luna.

No te vayas, aun no he terminado de amarte.

Atentamente

Mi "yo"que extraña extrañar tu "tú".

viernes, marzo 19

Confesiones

Así la situación...

Mi sueño más grande es ser vagabundo. No puedo dormir con calcetas. Una mujer aumenta su atractivo al usar lentes. Todas las voces para mi tienen un color, y ese color determina la personalidad de alguien. La buena ortografía ayuda a mi digestión. Creo en Dios. Odio el fanatismo religioso. Lo que más hago en el día es reír. Cuando voy a escribir una cantidad, prefiero hacerlo con letras en lugar de números. A veces repito las cosas. Alguna vez fui infiel, no es la gran cosa. Hablo mucho, digo poco. A veces repito las cosas. Suelo destruir lo inquebrantable. Sueño despierto. Siempre me pongo primero el zapato izquierdo. No creo en la psicología. Creo que la vida sólo se trata de amar. Moriré joven. Tengo muchos placeres culposos. Leo en la regadera y canto en el baño. Colecciono sonrisas.

Y no busco tu amistad, ya tengo suficientes amigos (este es el punto principal).

Es lo que tengo para ofrecer, ¿te agrada?

domingo, marzo 14

Tu promesa

Porque el nada es mi todo si no hay nada contigo
Alejandro Filio

Cuando era niño y me preguntaba que era ser feliz, jamás te imagine como respuesta.

Siempre te necesite, sólo que te desconocía, aun no había dado con tu mano sobre la mía, pero ese hueco en el estomago desde siempre tuvo tu nombre. Me basto oír tu “hola” y con tu voz decidí quedarme, no requeriste mucho para enamorarme, ni siquiera tiempo, ni siquiera de voluntad.

En cachitos, te fui perteneciendo, me hiciste tan tuyo que en el camino me olvide de mi, olvide que era vivir sin conocerte, sin amarte.

Todo fue mejor desde tus ojos, menos tu adiós.

Pero no me importo, cuando te jure quererte siempre, también significaba a pesar de ti, y en contra de tus deseos. ¿A quién afecta el que te ame? ¿A ti? ¿Y si lo hago de la manera más callada? ¿Si no te pido nada, ni siquiera que lo sepas?

Me has hecho falta en todo desde que te fuiste, sólo hay algo que he aprendido hacer sin tí, y es mantener intacto lo que siento, no me importa si a ti te parece lo mejor, para mi lo es. por primera vez no necesito de ti, soy autosuficiente al amarte, y hasta que me olvides voy a intentarlo.

Y el saber que un día tu tambien me amaste, que un día me besaste, (tal vez por deseo, o tal vez porque era cierto) es lo que me mantiene aquí, esperando que tu también recuerdes que esto, era para siempre.

Lo prometiste.

sábado, febrero 6

Remedios caseros

El pueblo donde ella vive lo imagino como el Macondo de García Márquez, o el Cómala de Rulfo, pueblos separados del todo, olvidados, caricaturizables, escenarios precisos para que sucedan cosas únicas.

Sólo que este no tiene nada de magia, ni siquiera buenas historias por contar.

Dicen que la capilla esta tan lejana, que ni Dios mismo pasa por ahí, y el correo es el viento, que lleva los ecos de otros pueblos más afortunados, a los niños se les ha olvidado jugar, y los viejos solo fuman por las calles, intentando recordar cómo llegaron, o porqué aun no se han ido.

La miopía central impide verlo, mejor dicho, desearía no verlo, pero existe, sí uno se fija bien, en medio del desierto encontrara veinticinco casas y solo seis hogares, de los cuales, una simple estudiante de medicina vino a escoger el mejor para destruirlo, para meterse entre las únicas sabanas que aún conservaban restos de humanidad entre tanta rutina.

Vaya tino el suyo, mira que viviendo en el mismo infierno, y aun así no detenerse para quemar más la poca moral existente, todo por corromperse en las ganas atrasadas que se tenían ella y el doctor ese, que hasta hace unas horas era un hombre de familia, con harapos de dignidad, pero dignidad a fin de cuentas, el doctor que ella vino a convertir en su pasatiempo, no mas por darle placer a las hormonas, no mas por no usar las neuronas.

Yo de esta historia solo soy narrador y no me toca juzgar, no estoy culpando de nada, la historia y sus detalles serian inútiles, de nada me serviría saber si tienen alguna fijación por el Formol que encendió sus hormonas, o si se besaron por primera vez después de dar vacunas a los niños raquíticos.

Ella, solo tenía por deber venir a aprender, traer un poco de alivio, y llevarse algunas galletas que la gente le regalaría, pero ni siquiera siendo medica, pudo curar los celos de "la otra", quitarle la rabia, bajarle la fiebre al doctor, mentir, decirle que todo estaría bien, dar un pronóstico favorable, no sé, cualquier cosa hubiera sido más acertada.

La única parte que me toca preguntar es por la niña. ¿Cómo le van a explicar que ayer tenía un papá y hoy tiene dos mamás, seis abuelos y doble mesada el domingo?, la misma niña de siete años que son los ojos del doctor, y que después de la operación de control de natalidad será la única hija que él pueda tener, a esa niña que se enfermo por culpa de las discusiones de papá y mamá (la primer mamá).

La niña, la cual todo el pueblo llora, por la que el pueblo culpa a la estudiante de medicina que vino y la enfermo, de esas cosas que no tienen explicación científica, pero que según ellos, es la manera en que Dios "castiga" a los infieles.

Ya no tendrán que explicarle nada, ni tratar de decirle que ha pasado, hoy solo preocúpate por cerrar sus ojitos, no traten de templar su cuerpo, ni de poner color en las mejillas, el pueblo es demasiado pequeño, y la niña es como la verdad, fría, rígida.

Hoy la niña no muere sola, se lleva a su lado la muerte de la rutina en medio de la nada.

-¿Y qué dice el pueblo?-
-Nada, no habla-
-Pero como murmura...-

sábado, enero 30

Cuando la culpa murió

Tengo que decirlo con todas sus letras; ¡Vales Madre!

¿Tengo que gritar o golpear acaso para qué me entiendas? Sí las cenizas que quedaron de nuestro afecto tienen empolvados los recuerdos, no se que esperamos para marcharnos. Ha sido mas el tiempo que hemos corrido por reír, que las veces que hemos hecho nuestra esa felicidad, mucho más. Cargo mas intentos que aciertos.

Y hoy todo ha explotado. Me haces daño, mucho.

Me haces daño con tu desequilibrio mental, me hago daño queriéndote, esperando. Nos hacemos daño al permanecer juntos. Me es toxico el aire que compartimos, que respiramos, el aire que nos prohibimos y nos asfixiamos.

No me voy con las manos vacías, me las llevo cargadas de las migajas que te sobraron, de tiempo, de cariño, de lealtad, de lo que quieras, pero nadie duda de tu miseria, y como yo me quedo con todo eso, quiero que tu te quedes con la certeza de que no es tu culpa (al menos no totalmente).

La culpa murió hace mucho tiempo, en algún instante tropezamos y nadie intento reparar nada, pretendimos la normalidad en lo nuestro, y la eternidad del cariño se volvió algo tan falso, que nadie logro creerlo, y en ese momento, sin pretensiones ni observadores no deseados, fuimos mas honestos, y comenzamos a dañarnos intencionalmente, con dolo, logramos a cada instante recordarnos la desilusión que sentíamos del otro.

Y tanta honestidad termina por descubrirlo todo, incluyendo nuestra ficción.

Estoy agotado de intentar tus sonrisas, de preguntar qué es aquello que te duele, de no recibir de ti ni una explicación de la poca lógica de lo que nos sucede.

Cansado, triste, con rabia, llámalo como quieras, a final de cuentas la definición no me ayudara a entender como destruimos lo único eterno que tenemos.

miércoles, enero 27

Mero capricho, mero deseo

...hablar de ti es imperante, es adictivo.
Eres el cuento que me contaron de niño
y a diario repito como mantra, como alivio.
Edel Juarez - Hablar de ti


Eres el tema de mi vida que todos tratan de tabú,
que todos conocen y nadie platica.
Pero hablar de otra cosa distinta,
seria ocultar lo inevitable que eres,
lo preciso que es el destino al tenerte en mi historia,
en los capítulos tristes o en las escenas donde creas esperanza,
creas ganas de creer, de esperar.

Con esas ansias que tengo de odiarte,
con esas mismas hoy te digo te quiero.

No por las pecas que ya no encuentro en tus mejillas,
ni por tener la palabra exacta que da con mi sonrisa,
ni por los besos tardíos que aun no recibo,
ni siquiera por merecer, por pretender,
a veces creo que solo te quiero
por mero capricho, por mero deseo.

Y es justo días como hoy, en que te vuelvo a escribir,
(no a ti, sino de ti, como si tratara dibujarte)
con la intención de explicarte, de justificarme,
de quitarme ese terco pensamiento de que tu eres para mi
un mero capricho, un mero deseo.

Días en que quisiera escribir lo mas cercano a un sensato:
Te Quiero.

Hablo de ti, es y ha sido siempre mi labor,
mi porqué, tu consecuencia...
Edel Juarez - Hablar de ti

P.s. Si desea disfrutar este texto, favor de leerlo en voz bajita, como murmurado, y si puede acompañese con un vaso de leche.
P.s. Dos. El escribirlo centrado, es mera cuestion de estilo, jamás intento de algo llamado verso.