viernes, agosto 21

Manos, dedos, Tú.

No sé que pretendía al buscarte, si darle un poco de sentido al tiempo que te me iras, o resolver todas las preguntas que yo mismo me reclamo de ti, pero no logre ninguna de las dos. No sé a quién le dolería más si te tomaba de la mano, a ti que finges que no pasa nada, o a mí, que sabía que quemaría al momento de hacerlo, pero me era necesario.

Pero me propuse buscarte, y te encontré en todos lados, menos junto al mío. Te tome de la mano, porque quería redimirme, demostrarte con mis dedos que aun hay algo, pero no lo logre. Y te solté de la mano, porque era tu turno de sujetarme, de luchar por esto, pero tu cabeza pegada al vidrio, tu silencio, tu indiferencia, fueron mis acompañantes hasta tu casa.

No, no estoy reclamando nada, porque simplemente (y aunque duela), no tengo ningún derecho sobre ti, ni siquiera algún titulo que me avale como "el hombre que quieres", o algo que se asemeje. No, no reclamo nada, porque tenerte seria la dicha, que cada me niegas, tenerte seria aquel lujo, que a alguien más, ya se lo concediste.

2 comentarios:

Alegría Buendía dijo...

Lo sé. Sonará a cliché, pero me identifiqué completamente.

Patou dijo...

auch! o mejor dicho

A_fasia mía
U_bicuidad vuestra
C_onnivencia divina
H_ado falaz
!

que conmovedor es leerle
saludos, cuidaos